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viernes, 6 de abril de 2012

EL ABECEDARIO DE GOOGLE


Esto es lo que hay, esto es lo que somos. Sugerencias de Google cuando uno introduce una letra.

Sospechosas o delatoras algunas de las primeras sugerencias de Google, cuando uno introduce una letra en la barra de búsqueda: prensa deportiva, compañías de telefonía móvil y resultados la mar de comerciales. Supongo que puede variar dependiendo de la zona en la que se encuentre uno. En mi caso, Madrid. Analicemos.

A as
El primero de los dos periódicos deportivos que aparecen. Google no es culé, por cierto.

B bankia
La única entidad bancaria que aparece. Entiendo que habrá pagado una morterada por el posicionamiento, por delante de Burger King.
 
C cinetube
Esta parece de las sinceras, aunque hace siglos que no uso esta web.
 
D decathlon
Más publicidad.

E el mundo
Por delante de El País. Buen regate de Pedro J.

F facebook
Esta era indiscutible.
 
G google
Hubiera sido de tontos no ponerse los primeros. Ahora bien, ¿qué especie de centutrio busca "google" en Google?
 
H hotmail
Se les cuela la competencia.
 
I idealista
No, no es el espíritu de los tiempos, sino un portal de anuncios inmobiliarios.

J juegos
Buscar "juegos" en internet me resulta tierno...

K kinepolis
Más publi madrileña.

L lotería nacional
De ilusión también se vive.

M marca
Más prensa deportiva. Movistar relegada.

N noticias
Para quien busca información objetiva. Noticias, como quien compra pan.

Ñ ñaco
 ¿Ñaco? Vale, es una tienda Madrileña, no un cantante de reaggetton. Y de críos...


O orange
Telefonía

P programación TV
 Esto no hay quien se lo crea. Debería ser "putas" o "pollas".

Q quiniela
 Más recursos para salir de la crisis.

R renfe
Y una mierda. Lo más buscado en Google con la R es mi nombre.

S segundamano
Otro portal de anuncios, imposible que no sea "sexo".

T tuenti
Por delante de Twitter, delator. Pero sobre todo, de "tetas".

U uned
 Estos se gastan una pasta en publi siempre. Ni U2, ni leches.

V vodafone
Segunda compañía telefónica.  Claro que nadie es tan repipi de buscar "vagina".


W wikipedia
Esta parece razonable,  mira.

X xanadu
Canteo total. El buscador selecciona centros comerciales madrileños.

Y youtube
Qué menos, con lo que ha costado absorberlos.

Z zara
Que se noten los cuartos de Inditex, por encima de cualquier "zorra".

viernes, 18 de noviembre de 2011

HEADSHOT



No es necesario que me ponga a estas alturas en plan proselitista con The Wire. Accedí a la serie demasiado tarde, o tal vez en el momento justo para que se me bajaran los humos como narrador, y la mayor parte de vosotros la conocéis, aunque no seais íntimos de Vargas Llosa o no lleguéis a dominar el slang de los negratas de Baltimore.

Tampoco tengo ganas y memoria para empezar a analizar una serie que se da a conocer por si misma, como una medusa espatarrada sobre la arena, esperando a que alguien la pinche con un palo o recoja uno de sus tentáculos con unas pinzas de detective.

Tan solo vengo a decir que estoy fascinado por la estética del headshot, el tiro en la cabeza repentino que acaba con todo en un instante, como una aguja que pincha la precisa piel de globo que da forma a los personajes. Es el engranaje que ajusta la balanza en un ecosistema en el que los roles cambian para que nada cambie. El police work se compensa con la mordaza de las estadísticas, los peldaños muestran su juguetona ambivalencia y uno puede ascender o defenestrarse sin consecuencias funestas para el decorado que enmarca la escena. No hay héroes sobre pedestales, ni malvados sin corazón en West Baltimore y todo puede acabar con un tiro en la cabeza en una tienda con cristal acorazado o en una confesión redentora en una reunión de drogadictos. No hay más, la vida seguirá tragando el humo de los coches que pasan por una autovía demasiado atestada y no cabe más esperanza que la de buscar un momento de coherencia, una cabeza apoyada sobre el hombro, lejos del impostado libreto del drama.
La locura de Ajax arrojándose sobre su propia espada clavada en la arena no es más digna que el turbio desistimiento de los yonkis mordidos por sus agujas. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Álex


Hace más de quince años, entre el lapso de dos muertes maternas que iban a unirnos,  mi mejor amigo se suicidó. Cincuenta metros y una barandilla baja: una vieja tradición alcoyana. Era demasiada muerte para tanta juventud, apenas veintiún años madurados a fuerza de un nihilismo innato y destructivo, que se callaba entre risas. Se quedó atrás, fijado para siempre en su lacónica reserva, en su aridez de tímido reconvertido, parapetado tras la dureza de los grupos de heavy metal.  Algunos, aferrados a la nostalgia, seguimos compartiendo gustos con él y, como si prosiguiéramos una de aquellas interminables conversaciones entre cáscaras de pipas, muñequeras de clavos, elfos y baloncesto, pensamos en los acordes y en las discografías que  no debieron ir más allá, en las películas de aquel libro que nunca entendimos por qué no se llevaba a las pantallas, en españoles jugando como rusos y yugoslavos al baloncesto, en las risas que no llegamos a echarnos, en todo lo que se ha perdido el caminante que decide quedarse en casa, cerrar la puerta con llave y apagar las luces para siempre.

domingo, 7 de agosto de 2011

Las gárgaras del diablo

Por mucho que renuncie a la poesía, me persigue la idea de torcer el brazo al lenguaje, de conseguir esa fusión de imágenes, el balbuceo primigenio de los sueños. Balancearse sobre el filo de dos realidades.

El rumor del agua antes de empezar a hervir, las gárgaras del diablo.

Ayer escribí esas palabras y abrí de nuevo la puerta.
 
Sus bisagras son mandíbulas oxidadas, fauces  que custodian la humedad, que guardan el silencio que encorseta las palabras que nunca diré, el mismo silencio que trata de deshacer los huesos del cadáver con su lengua de sapo. La muerte está siempre acechando y las piruetas del bufón que acabará desnucado no sirven para mucho, tal vez como diversión de un hipotético espectador. La muerte es el silencio, como siempre.

No sé por qué me empeño en tratar de contar historias, en estar tras la cámara y la claqueta de la escritura. Todos queremos ser actores de nuestro propio guión, pero a veces hay que asumir el papel de espectador . Tal vez debería escribir menos, olvidarme de las palabras, tratar de vivir. Pienso en ello estos días.

miércoles, 29 de junio de 2011

DOS PERLAS MUSICALES

Nuestro amigo Delfín Quispe se nos ha espabilado. Con el dinero que sacó del anuncio aceitoso, se dedica a sublimar otras inquietudes


Un nuevo fichaje, El Potro Salvaje, nos demuestra que los movimientos sincopados producidos tras lamer toxinas batracias pueden reconducirse en forma de composición musical. Imprescindible no perderse la aparición de la ranita.

lunes, 6 de junio de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

CUPIDO A LA SAL

 (recuperando un viejo texto, de los tiempos de es.humanidades.literatura)


INGREDIENTES
Un Cupido
Sal, mucho vinagre, paciencia y tapones para los oídos.

OBTENCIÓN
Antes que nada, creemos conveniente dar una serie de consejos para facilitar la obtención de un hermoso Cupido de entre 20 y 30 kg de peso. Recomendamos al cazador novicio situarse en las inmediaciones de un parque público armado de una red y un bate de béisbol y esperar con paciencia la llegada de alguna pareja de presuntos enamorados (los síntomas son claros: tendencia al contacto físico en sustitución de una expresión oral que, de producirse, se caracteriza por una exuberancia manifiesta de diminutivos). Localizados los amantes, debemos estar atentos al inicio de su más que segura actividad amatoria. Entre arrumacos y abrazos más propios de un cefalópodo que de una persona cabal, sus corazones desbocados emitirán, a modo de morse, una serie de sonidos intermitentes que reclamarán la atención de nuestro deseoso diosecillo. Ensimismados en el fragor de la batalla y en el tránsito de fluidos salivales, la pareja no advertirá la presencia de la alada presencia que les observa desde una distancia prudencial. 

Ahí le tenemos, el alado malhechor dispuesto a engarzar con su saeta sístoles y diástoles en singular catástrofe; conocemos las consecuencias: promesas con visos de eternidad y anillos de compromiso que tiñen de verde los dedos y los anhelos al poco tiempo de ser regalados. Es en el momento en el que Cupido se concentra en apuntar hacia su objetivo cuando aprovecharemos para propinarle un certero batazo de béisbol en la coronilla a la vez que cantamos “Singing in the rain”. Al saco y a la cazuela.

ELABORACIÓN
 
Como la materia prima es caramelizada de por sí, la adobaremos a conveniencia para rebajar su natural dulzura. Así pues,  mantendremos a nuestro Cupido, previamente desplumado, sumergido en un barreño con diez litros de vinagre. Las plumas las podemos reservar aparte como ornamento del plato o bien para venderlas a escritores de noble corazón por un precio razonable. Con la maceración en vinagre nos aseguraremos de que queda bien limpio de cualquier resto de edulcorante epistolar que le hubiera quedado incrustado en la mollera.

Mantener en el frigorífico durante unas diez horas. Ignorar el pataleo proveniente de la puerta de dicho electrodoméstico. Transcurrido ese tiempo, calentaremos el horno a 350 grados y engrasaremos una bandeja con manteca y aceite de oliva. Salpimentar a conveniencia y envolver al bebé-pajarraco con los fragmentos más subidos de tono de cualquier novela de Henry Miller. También podemos decorar el lomo con unas tiras de versos de Bukowski. Pero lo más importante es cubrirlo todo de una gruesa capa de sal gruesa, lo más gruesa y soez posible (podéis encontrarla en cualquier taberna portuaria al módico precio de un insulto y cuatro dientes rotos).

Ensartaremos a Cupido con sus propias saetas a modo de parrilla  o pinchito moruno sin olvidarnos de cerrar su boca con una manzana untada en curare al más puro estilo Blancanieves. Así nos aseguraremos de que el fuego de su verbo no reviva con el calor del horno. Un Cupido no muere con facilidad y nunca podemos estar del todo seguros de su silencio. La cocción dura entre dos horas y toda la eternidad, dependiendo de la crueldad del cocinero. Ir pinchando de vez en cuando hasta asegurarse de que no queda ningún resto de azúcar en el interior. Una vez listo, retirar, cortar en finas lonchas en forma de corazón y entregar a los perros. Si éstos empiezan a comportarse como La Dama y el Vagabundo, echarlos a patadas de casa.


viernes, 7 de enero de 2011

Y se hizo la luz

Escribo con el reconfortante sonido de la lavadora, ya no irritante, dando merecida cuenta de la suciedad de mi ropa, que amenazaba con obligarme a tener una primera vez en una lavandería. Una de esas que salen en las películas, en las que la gente traba amistad dependiendo de la afinidad cromática de su ropa interior. Igual, entre aquellas grandes lavadoras, me esperaba un guiño inesperado y una boda fulminante, pero ha vuelto la luz a mi casa.

Gracias, Unión Fenosa, por hacerme valorar la importancia de Edison, por aumentar mi aureola de falso bohemio, por perfilar mi figura contra la pared, recortada por la luz de las velas.

Gracias, Policía Local de Madrid, por hacerme vivir una escena digna de una película de Berlanga. El portero negándose a abrir el cuarto de los contadores, huyendo luego despavorido a encerrarse en la mercería del portal vecino, llamando a la autoridad, acojonado por la ira del sardo más amable e iracundo que existe bajo la luz (del sol). Su mujer llorando, yo en pijama en la calle, los chinos mayoristas dándonos la razón.

Y gracias, porque ya puedo seguir poniendo tonterías en el blog y, como quien no quiere la cosa, empezar a revisar el borrador de la novela que acabo de terminar.

2011 promete.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Shola jo bhadke

No, no es que me haya pasado con los vodkatonics. Aún no bebo entre semana. Es el título del tema que comparto a continuación, cortesía de un buen amigo, que me ha pasado el enlace, y que voy a dejar en el anonimato, a no ser que quiera desvelar su culpabilidad.

Antes de darle al críptico enlace de Youtube, esa caja de Pandora cotidiana, pensaba que podía tratarse del vídeo de Wendy Sulca cantando Like a virgin, de Madonna, ya que este amigo conoce mis enfermizas aficiones (no me he atrevido nunca con la Wendy adolescente, pura degeneración mediática). Pero no, se trata de un tema musical de una película bollywoodiense.

Los tambores iniciales me recordaron en un inicio la película Yo anduve con un zombie, pero nada más alejado del espíritu de la inquietante película de Tourneur. Se trata de una danza alegre, vital, campestre, sexual. Más de siete novias hawaianas para siete hermanos con camisas y sombreros de paja, con una sensualidad naïf, casi infantil. Claro que todos sospechamos el valor simbólico esas palmas que dan.

Buen rollo.

viernes, 22 de octubre de 2010

FACEBOOK TE BUSCA UNA PÁJARA



 Supongo que no habré sido el único en leer "PÁJARA".

jueves, 14 de octubre de 2010

¡BANKSY!

Tienes el blog medio muerto, y últimamente aprovechas las chorradas que ves por las calles de Madrid para ir acumulando paja con entradas facilonas. Claro, tienes la excusa de la novela, que te quita tiempo.Y entonces es cuando ves una enorme pintada por la calle, que te omnibula y alitera. Sobre todo te alitera. Bansky, Bansky, Bansky. Tienes claro que se escribe Bansky. Y enseñas la foto a tus amigos, te partes la caja porque crees estar en la onda. Y ellos se ríen de forma extraña, nadie te dice nada. Eres la leche, a pesar de no leer los suplementos culturales de los periódicos mayoritarios. Pero leíste algo sobre Bansky en un Qué!, o vete a saber dónde mierdas. Ahora has hecho el ridículo, deberías cerrar el blog, o fingir que ha sido una especie de juego surrealista. Menudo desprestigio, las gafas de pasta dan vueltas en la taza del WC, perdiéndose para siempre. Ya no piensas entrar por primera vez en la Filmoteca, o el Caixa Fórum. No se ha hecho la miel para la boca del asno. Se te ha prohibido el cielo, banned sky, nada de bansky. No vales para moderno, naciste el año del golpe de Pinochet.

¡¡¡BANKSY!!!!

lunes, 19 de julio de 2010

Aquí me quedo

Nada más y nada menos que uno de esos momentos en los que uno pone una marca en el camino o dobla la esquina de un libro, un aquí estuve, aquí me quedo, de la forma más frívola y gratuita posible: la mirada del miope adherida a los objetos más cercanos, limpia de cristales turbios, el verde hirsuto del césped convertido en un pequeño bosque por el que lanzar la mirada en pos de una liana con la que cortar este caldo que no viento de calendas y distraerse en las mil y una burbujas de la cerveza más fría del mundo, mientras ella habla de saltos y piruetas que no son nunca demasiado complicadas, de viejas historias en blanco y negro con un guión imposible de dictar, aquí se conocieron y el agua de la piscina a mis espaldas parece reposar la tarde, queriendo ser espejo o testimonio, o espalda varada sobre la cama, mientras deseo ser hervíboro, trasegar todo ese color verde por la garganta, quedar en paz con la tierra, husmear los caminos en busca del rastro del Gran Circo, y volver a trabajar como enano borracho para Lynch, en aquel gran espectáculo en el que no son necesarias las redes, donde todos los buenos trapecistas guardamos un vuelo bajo la manga.

viernes, 2 de abril de 2010

Been caught stealing



Ayer asistí a una lucha territorial sin parangón, justo en el culo del caballo de Felipe III, en la Plaza Mayor de Madrid, lugar acostumbrado de citas. La plaza estaba abarrotada de señoras, como cabía esperar de un Jueves Santo. Como todo el mundo sabe, las procesiones de Semana Santa desembocan en dicha plaza. Siguiendo la costumbre, los Cristos madrileños descienden de los pasos y piden una ración de gambas en cualquier terraza, para ser crucificados en público. Turistas arracimados, aferrados al poraquiismo y al estoesismo, siguen la tradición cristiana, y muchos de ellos lucen la consabida banderilla que acompaña a los calamares congelados de la plaza. Pero divago.

Estábamos a bunch of buddies y yo esperando bajo la amenazante cola enhiesta del caballo, cuando se produjo una pelea inesperada entre una Minnie Mouse, de las que se dedican a chantajear emocionalmente a los padres, dando a sus hijos florecitas y monos hechos con globos anudados, y una aficionada al arte de la globiflexia, vestida de paisana y acusada de carterista por la Minnie.

No me atreví a grabar la escena, ni siquiera a hacer fotos, como la mayoría de turistas congregados alrededor de la improvisada lucha ratonera. Era todo tan bajo y sucio, que sentí una gran congoja, por la que he sido convenientemente reconvenido a posteriori, por una polvorilla condenada al purgatorio, que me ha recomendado la canción que arriba podéis escuchar, como banda sonora de la entrada.

Recuerdo haber visto a la misma Minnie, paseando por Sol con mi querida coautora, y ya nos llamó la atención su notable parecido con Wendy Sulca. Verla en el suelo, estrangulada por una carterista peruana, fue demasiado para mi nivel de frikismo. Raudo y caballeroso, Mickey Mouse, un señor con cara de sufrimiento, salió a separarlas, consciente de la gravedad de la situación. Más de un niño observaba la escena, ojiplático, convertido en una pequeña esponja de traumas que le costarán un riñón en psicoanálisis  futuros.

Por un lado, me sorprende mi recato a la hora de grabar la escena. Por otro, estoy que me muerdo los codos por no haberlo hecho.

Mickey, desconsolado por la tragedia

sábado, 20 de marzo de 2010

Mundo persimón

Ya sabía yo que no estaba solo, que mi entrada sobre el persimón/pérsimon no hacía sino rascar la punta del iceberg persimoniano.

Observen ustedes este video, que narra el ascenso al poder de un hombre nacido con la cabeza de persimón.

martes, 9 de marzo de 2010

Escrivá de Belén

El buscador de Google es tóxico.


Escrivá de Balaguer inserto en un belén, disertando sobre los valores de la castidad a una pareja de jóvenes contemporáneos. Ella tiene las piernas cruzadas, por si se le escapa un suspiro, pero el santo fundador del OPUS mantiene  las piernas bien abiertas, es con toda claridad el macho alfa de la escena, con sus huevos colganderos. El joven es notoriamente bisoño, y oculta su masculinidad abrazando la rodilla para mantener el torso erguido y la pelvis encogida. Las piernas del cura están dispuestas en justa correspondencia simbólica con los cuernos arbóreos que emergen de su cabeza, que delatan su soterrada naturaleza diabólica. El viejo del bastón observa receloso la escena, desde su alopecia y escala desproporcionada, entre bambalinas. Se sabe distinto, y asume con rabia que no le invitarán a formar parte del grupo, que tal vez no sea sino el personaje de una parábola usada por Escrivá. Mientas tanto, espera en vano a que den inicio los tocamientos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Baile de graduación

Agradecimiento: NáN&Son

Por si alguien pensaba que el perreo chacalonero era una mera manifestación del cantar de la plebe, de los entusiásticos personajes de peluche de los dibujos animados, algo propio de gente que se dejaba llevar pos sus impulsos más básicos,  empapada por la cultura basura y arrastrada por un afán irrefrenable de expresar con su cuerpo aquello contra lo que tantas metáforas se han estrellado, le presento esta prueba  audiovisual.

Y es que el perreo chacalonero ha llegado a las aulas, convirtiéndose en todo un rito iniciático de superación de la pubertad, siempre de la mano de una madurez intelectual, que en ningún caso entra en contradicción con el choque de huesos pélvicos. Esta vez nos encontramos ante un perreo totalmente amateur: ni nos encontramos con voluntarios exaltados sobre el escenario, buscando tal vez merecido premio a su procacidad, ni ante protagonistas en celo de dibujos animados, refregándose en busca de su sexo inexistente.

Pero sobran las palabras: contemplen la función de fin de curso.

sábado, 23 de enero de 2010

HASTA QUE CHOQUE EL HUESO

La metáfora desvelada. Superados Rubén Darío, Octavio Paz, Neruda, Borges, los poetas que se cobijan bajo la sombra del lado oscuro del corazón, Gelman, Benedetti, Girondo & Co. Torpes malabaristas.

Hasta que choque el hueso: un único verso desvela el entramado metafórico de gran parte de la poesía tradicional y moderna. El denominado perreo chacalonero pone cumbre y remate, es la piedra de Rosseta de cualquier texto crítico. Por fin se desvela el auténtico significado de siglos de romances y canciones populares, la íntima ligazón entre el baile y el folgar. Con sutileza, con leves insinuaciones pélvicas y un sentido del ritmo envidiable.

Fuera rodeos y engaños. Bailar es follar.


Perreo Chacalonero - For more of the funniest videos, click here



Para cualquiera que haya podido escandalizarse con el video anterior, tenemos la versión infantil.


miércoles, 6 de enero de 2010

8 1/2



Al fin he visto la película metafelliniana por excelencia, una de esas películas cuyo visionado uno posterga, porque sabe que muere un poco al verla. Hoy ya es el día en el que vi por primera vez Otto e mezzo, el día en el que me sentí identificado con las tribulaciones de Guido (fantástico Marcelo Mastroianni), en el que asistí a una biopsia cinematográfica en toda regla, a una de esas obras a través de las cuales el artista trasciende.

8 1/2 tiene la virtud de ser felliniana en su justa mesura, sin excesos o excesivo barroquismo mágico, por llamarlo de alguna manera. Es todo un ejercicio programático, un discurso elaborado no sólo en torno a la concepción del cine, de la dirección, sino sobre todo acerca del Fellini humano, sexual, contradictorio. Como curiosidad, es recomendable comparar el homenaje a  8 1/2 que hizo Woody Allen en Stardust Memories, una película altamente recomendable, en la que el director neoyorquino plasma también su propio universo, con notables coincidencias (y divergencias, sobre todo en el plano del humor).

Me quedo especialmente con el final, que me ha recordado a la danza de El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman. Al fin y al cabo, de tanto darle vueltas a los mismos temas, no nos queda sino bailar alrededor de la pista de un circo. La reflexión (mención aparte merece la figura del crítico que acompaña al director durante casi toda la obra) no nos lleva sino a la certeza de que los bufones, los cómicos y los locos son más sabios que los nobles caballeros, los artistas y los intelectuales. Algo que ya se sabía desde antiguo, pero que no está de más recordar.


En busca de O'Connell

Tengo una vaga certeza, un deseo con aspiraciones de convencimiento, de que que este año nos reconoceremos, de que volveremos a jugar sobre la nieve de las palabras, a pelearnos con dobles sentidos, con amagos de besos colgados de ganchos de izquierda. A Cicely no se llega sino en alas de tu avioneta, cuando el doctor neoyorquino deja de gruñir por las pelotas de golf perdidas bajo las pisadas de un alce y se permite cerrar los ojos para encontrarte bajo un rostro conocido, al que no supo prestar la atención merecida.

Estaré atento a la aurora boreal.




martes, 8 de diciembre de 2009

Una visita a Torrejón City

Un claro objetivo bajo una equis al pisar la estación de Torrejón: hacer una fotografía a la tienda china que había descubierto fugazmente desde la ventanilla de copiloto, sempiterna ventanilla, en mi primera visita a la ciudad, un mes antes. Espectro de salesas.

Observo a mi alrededor. La humedad de la mañana no desalienta a las familias. Grupúsculos de padres resignados en su propia estupidez, alrededor de los cuales orbitan unos satélites mocosos se dirigen hacia la piesta de hielo con hilo musical de los 40 (Principales). Sólo se permite la entrada a los patinadores, pero se adivina la figura del chuleta de barrio, presto a empujar al patoso de turno para rescatar a una jovencita inexperta, amarrada a la barandilla. El gorila de turno me observa desde la puerta, con cara de malos amigos. No, señor Yuri, Alecsei, o como se llame, no soy un pederasta secuestraniños, pese a mi aspecto. Ya me retiro.

Y hablando de gorilas, al otro lado de la pista de hielo... Pero no, no puede ser. Miopía necesita revisión urgente. Bachata a todo trapo rebotando en la plazoleta como un sapo borracho y una banda de gorilas con atuendos tropicales, en medio de este frío postergado de diciembre. Una banda de gorilas robóticos que... ¡se mueve! Terrorífico, un insano Tibidabo transplantado. La máscara del terror bajo los sombreros de paja, el color tropical que cayó del cielo, los primos del primate asesino de la calle Morgue. Y no entiendo cómo los padres acercan a sus hijos para ver el espectáculo, cómo ignoran de forma tan irresponsable el trauma que les están causando de por vida. ¡Bachata gorila!

Aquí, el estremecedor documento gráfico:


 

No entraré en la interpretación simbólica de los tótems dispuestos tras los gorilas, pues mi mente no está preparada para ello.

Me queda aún el poso de un terror primigenio, un deseo de huída, esperando que en cualquier momento uno de esos primates se abalanzara sobre uno de los niños para devorarlo ante sus padres. La sospecha de que no todos eran autómatas, que bajo el peluche podía esconderse un humano contratado por una ETT.

¡¡Y la música, esa música resonando aún en mi cabeza!!

(continuará)